jueves, 31 de diciembre de 2020

Gratitud, el principio de la evolución

"El hombre sabio se conforma con lo que tiene hasta que inventa algo mejor"

José Saramago


Esta será una entrada corta y tendrá la esencia de lo que han sido las dos primeras. Partiendo de un evento coyuntural como es la Pandemia por el COVID-19, en la que el ejercicio reflexivo tan personal e introspectivo fue un hecho constante, mi conclusión es que el caos como un evento, genera la acción de moverse en algún sentido. En mi cultura santandereana los pasos hacia atrás pueden ser considerados como retrocesos y muestras de "fracaso". Sin embargo, y considerando como concluí en mi primera entrada, el viaje de cada uno de nosotros es tan único e irrepetible, que somos nosotros mismo los que debemos trazar los tiempos, los límites y toda característica relacionada con nuestra aventura llamada vida. 

Es a través de las experiencias que nos alimentamos como seres humanos. La vida diaria supone el reto de adaptarnos constantemente a situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort. Y es allí, donde el desafío por crecer en cada una de nuestras dimensiones es más evidente. Conocernos día a día es una de las tareas más necesarias, y a la vez más complejas que tenemos. Hacer una síntesis entre lo que soñamos, la estructura de nuestra herencia familiar,  intereses,  formación académica y cada factor influyente en nuestras vidas es un tema dispendioso. Finalmente, no hay una ruta única, ni un tiempo exacto ni preciso (y mucho menos lineal) para vivir. 

La vida como un viaje, nos reta constantemente a sobrepasar obstáculos. A vivir de la ilusión, de la esperanza, de los sueños.  En lo accidentado que es este proceso, debemos tener la consiga de un aspecto fundamental con el que quiero cerrar: la gratitud. Recuerdo aquel coaching final de mi programa de práctica laboral en la Universidad. Concluimos con la idea que agradecer independientemente del credo religioso es un proceso que nos vincula espiritualmente con "algo” a lo que cada uno le de relevancia. Agradecer, es en mi opinión un ejercicio de responsabilidad propio y con el entorno en el que nos encontramos. Estamos siendo conscientes de nuestras capacidades limitadas y nuestra situación y de esta forma estamos valorando lo que somos y tenemos en ese justo momento. Estamos viviendo el "aquí y el ahora".

Es en conclusión, a través de dar las gracias que nos llenamos de felicidad (o algunas veces tristeza), pero siempre conectamos con la idea que el punto de partida es una situación momentánea mejor que algo anterior. Y viene a mi mente una frase de Nietzsche: "Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti" [1]. Es importante agradecer quien somos para trazar nuevas rutas hacia lo que queremos ser, sabiendo que cada día es una oportunidad de reinventarse para ser una mejor versión. Agradecer es el punto de partida.

 



Ganesha es un dios del panteón hindú 


Referencias 

[1] aforismo 146 de Más allá del bien y del mal de Friedrich Nietzsche

 


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