“(...) porque la vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos.” José Saramago
Escribir para mí siempre ha sido un ejercicio complejo. Condensar el mar de ideas de mi mente en un texto se me hace un esfuerzo enorme. El viaje del Elefante [1] es la idea de varios años que me hacía eco y no lograba materializar. Siempre me he considerado un tipo con gran iniciativa; pero de "acabativa" [2] y paciencia, el universo me ha dado poco. Ante un evento coyuntural como el que vivimos en 2020, las emociones en todos se hicieron más latentes. Los estándares, los patrones, el ritmo parejo, lo preciso y lo definido, pasó a ser un mundo lleno de incertidumbre y caos.
Si algo tengo claro de mi
profesión es que los procesos químicos y en general cualquier aspecto de la
vida no es un modelo lineal. Incluso el tiempo, aquella variable tan relevante
en el diario vivir no es lineal. Habrá momentos de la vida en los que la
productividad y los resultados nos abracen. Otros momentos en que sentiremos
que la vida se nos pasa entre el ocio y la duda. Y es que sin lugar a
dudas: Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se
hace bajo el cielo. [3]
Aquellos que como yo hemos vivido
luchando una batalla diaria contra el tiempo y las expectativas, la vida nos ha
dado una enorme lección. El mundo paró y este impensado hecho ha sido el
detonante de muchas acciones en mí. Entendí finalmente que muchas cosas no
dependen de mí. Que el mundo ideal en mi cabeza es un imaginario y la realidad
es un montón de factores entrelazados que no puedo controlar. En mi situación,
siento que soy una persona afortunada al tener lo necesario para vivir en medio
de la dificultad. Y es en este momento que asumí la decisión de tener una
actitud más autocompasiva.
Acepté que las malas decisiones,
resultados y fracasos, aunque no son un producto entero del azar, son
eventos incontrolables para nuestra limitada capacidad personal. El
Universo, y es una palabra que menciono a diario, conspira a favor y en contra
en la vida diaria. Es ahí donde veo en la pandemia, la oportunidad de
reinventarme como ser humano. No con la visión simplista que seré "mejor
persona", por responder de forma básica a la pregunta de cómo me veo en el
futuro. Mi meta será la de ser una persona más coherente y auténtica. Aquello
que he soñado toda mi vida, aunque intangible en este momento, es y será el
motor de seguir adelante.
La pandemia supuso un reto para
mí: el del borrón y cuenta nueva; el de pasar la página. El de emprender un
nuevo viaje: El viaje del Elefante. Durante años me desgasté pensando un
título lo suficientemente poderoso y llamativo para nombrar este diario
abierto. Finalmente, encontré en mi autor favorito el ideal. Podría hacer todo
un ensayo de porque tanto simbolismo en una expresión tan corta. Sin embargo,
creo que aprovecharé otro espacio audiovisual para responder a esta cuestión.
Lo importante es que después de muchos años tomé el impulso de concretar este
proyecto. Este viaje tan personal, tan físico y espiritual, no será más
que la búsqueda de los sentidos como fuente del recuerdo. La memoria será un
baúl de sensaciones que me permitan conectarme con el momento presente: el aquí
y el ahora.
El placer de vivir será una
búsqueda diaria y sencilla, porque finalmente no hay mejor momento que el
que estamos viviendo justo en este instante. Porque así como el elefante, con
su amplia memoria y su inteligencia es capaz de desarrollar un sentido de
compasión por el otro miembro de su manada. Así, seré capaz de reconocer lo
humano y limitado que soy, sin ser excesivo en juzgarme. El duelo (tan propio
de los elefantes) será una etapa corta y necesaria de cada situación
difícil, porque sentir dolor es inevitable pero sufrir es opcional [4].
Finalmente, termino este primer
texto reconociendo que el comienzo de esta aventura, será una oportunidad para
ser testigo que nunca dejamos de viajar. Podremos ser limitados como seremos
humanos. Sin embargo, es a través de memorias, recuerdos, y relatos, que
como viajeros viviremos eternamente. Y parafraseando a Saramago, el objetivo de
este, El viaje del Elefante, será el comienzo de muchos otros más.
Pedro Hernández-Murillo
Referencias
[1] El viaje del elefante es una novela histórica del
escritor portugués José Saramago
[2] La “acabativa”: capacidad indispensable para la
innovación
https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4382217
[3] Eclesiastés 3:1
[4] "De qué hablo cuando hablo de correr" de
Haruki Murakami
Me encantó 👏🏼 Ya quiero leer más sobre tu diario. Gracias por compartir tu experiencia y revelar esa búsqueda, en la que estamos muchos, del placer de vivir
ResponderBorrarGracias por tu mensaje. Este viaje apenas comienza. Un abrazo.
BorrarSigue escribiendo. Aquí te estaremos leyendo.
ResponderBorrarGracias por tus palabras. Has sido un regalo del destino. Conocerte me llena de valentía. Un abrazo.
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