El Viaje del Elefante
“He descubierto que soy tal cual el elefante, una parte de mí aprende, la otra ignora lo que la otra parte aprendió, y tanto más va ignorando cuanto más tiempo va viviendo.” José Saramago
martes, 14 de enero de 2025
Una luz que enciende en la oscuridad
lunes, 27 de marzo de 2023
Retomando después de las "derrotas"...
"La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva"
José Saramago
Después de un mes de haber comenzado mi trabajo como voluntario en la Fundación Montechico, soy un fiel testigo que las derrotas tienen algo más que positivo, nos preparan para saborear las mieles de la felicidad, aun así, cuando no todo sea perfecto. Después de años de luchas y decepciones creo que he encontrado mi lugar en el mundo. Tan cerca y a la vez tan distante. Mi lugar favorito en el mundo, Barichara, fue el sitio para ver desde hace ya unas semanas como mis sueños vuelven a renacer. Desde las cenizas, como el fénix. Barichara es un lugar mágico y como tal la magia puede nacer en este pueblo.
Estoy muy feliz,
porque encontrar un ser humano de la más alta fibra humana como Ángela, me da
la confianza para trabajar sin el miedo a ser censurado, a ser bloqueado, a ser
señalado. Ángela es una persona increíblemente maravillosa, con un espíritu
maternal que abraza y te da la sensación de protección. Estar junto a ella en
Montechico y todas sus ramas me da la esperanza de construir un mundo mejor y
aun mejor, hacerlo desde mi región.
Soy consciente
que soy una persona volátil en nivel de ideas, pero eso jamás ha implicado que
sea una persona dispersa y deslocalizada en encontrar las mejores soluciones
ante los problemas que se me presentan en la vida diaria a nivel personal y
como profesional. En la Fundación Montechico he encontrado todo el aval, para
que cada idea y pensamiento que tenga sea una realidad y se materialice. O al
menos sea escuchado de la mejor forma.
Tengo muchos
proyectos con la Fundación Montechico y también de forma individual. Y esa,
también es una felicidad. Encontrar el espacio y el tiempo para ser. El nuevo
lujo del que hablamos con Ángela, un lujo no materialista, sino basado en la
experiencia del buen vivir. Cada camino que no condujo a un buen término esta
finalmente convergiendo en esta maravillosa sensación de satisfacción que vivo
a diario. Y eso es un verdadero lujo para mí.
Queda la
motivación de ver que cada dolor que ha pasado en la vida, no es más que una
etapa de la misma. Así como el elefante hace duelos, así mismo los he hecho yo.
Porque soltar, no implica que el dolor sea haya ido, sino que lo veo con otros
ojos. Sentir dolor es inevitable, sufrir es opcional son las palabras que me
recuerdan a Jutta Battenberg, otra maravillosa mujer en mi vida. A seguir
adelante, porque el camino se abre para el viaje del elefante.
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| Foto: National Geographic |
jueves, 31 de diciembre de 2020
Gratitud, el principio de la evolución
"El hombre sabio se conforma con lo que tiene hasta que inventa
algo mejor"
José Saramago
Esta será una entrada corta y
tendrá la esencia de lo que han sido las dos primeras. Partiendo de un evento
coyuntural como es la Pandemia por el COVID-19, en la que el ejercicio
reflexivo tan personal e introspectivo fue un hecho constante, mi conclusión es
que el caos como un evento, genera la acción de moverse en algún sentido. En mi
cultura santandereana los pasos hacia atrás pueden ser considerados como
retrocesos y muestras de "fracaso". Sin embargo, y considerando como
concluí en mi primera entrada, el viaje de cada uno de nosotros es tan único e
irrepetible, que somos nosotros mismo los que debemos trazar los tiempos, los
límites y toda característica relacionada con nuestra aventura llamada
vida.
Es a través de las experiencias
que nos alimentamos como seres humanos. La vida diaria supone el reto de
adaptarnos constantemente a situaciones que nos sacan de nuestra zona de
confort. Y es allí, donde el desafío por crecer en cada una de nuestras
dimensiones es más evidente. Conocernos día a día es una de las tareas más
necesarias, y a la vez más complejas que tenemos. Hacer una síntesis entre
lo que soñamos, la estructura de nuestra herencia familiar,
intereses, formación académica y cada factor influyente en nuestras
vidas es un tema dispendioso. Finalmente, no hay una ruta única, ni un tiempo
exacto ni preciso (y mucho menos lineal) para vivir.
La vida como un viaje, nos reta
constantemente a sobrepasar obstáculos. A vivir de la ilusión, de la esperanza,
de los sueños. En lo accidentado que es este proceso, debemos tener la
consiga de un aspecto fundamental con el que quiero cerrar: la gratitud.
Recuerdo aquel coaching final de mi programa de práctica laboral en la
Universidad. Concluimos con la idea que agradecer independientemente del
credo religioso es un proceso que nos vincula espiritualmente con "algo” a
lo que cada uno le de relevancia. Agradecer, es en mi opinión un ejercicio de
responsabilidad propio y con el entorno en el que nos encontramos. Estamos
siendo conscientes de nuestras capacidades limitadas y nuestra situación y
de esta forma estamos valorando lo que somos y tenemos en ese justo momento.
Estamos viviendo el "aquí y el ahora".
Es en conclusión, a través de dar
las gracias que nos llenamos de felicidad (o algunas veces tristeza), pero
siempre conectamos con la idea que el punto de partida es una situación
momentánea mejor que algo anterior. Y viene a mi mente una frase de
Nietzsche: "Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su
vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira
dentro de ti" [1]. Es importante agradecer quien somos para
trazar nuevas rutas hacia lo que queremos ser, sabiendo que cada día es una
oportunidad de reinventarse para ser una mejor versión. Agradecer es el punto
de partida.
[1] aforismo 146 de Más allá del bien y del mal de Friedrich
Nietzsche
viernes, 11 de diciembre de 2020
El niño: la búsqueda de lo esencial
Esta semana me tomó por sorpresa la admisión al programa de
doctorado en Chile. Siento una mezcla entre satisfacción y duda. Muchas veces
consideré equivocarme de pregrado al elegir una carrera con una
estructura tan técnica. Sin embargo, reconozco que la visión que tengo como
ingeniero es amplia y me ha permitido tener acercamientos a temas de mi real
interés. Pero si este no es el camino, ¿Qué sería aquello que me apasiona y
concentra mi atención?
Muchas son las respuestas a este interrogante y no podría detener la
mirada en un tema concreto. Diría que aquel Pedro de la niñez, que disfrutaba
de la naturaleza en la que estaba envuelta su casa y que amaba sus espacios de
soledad tendría un buen aporte. No crecí con falta de amigos por la ausencia de
interés, sino más bien por cuestiones de ubicación. En este sentido, este hecho
desarrolló en mí un particular gusto por los libros; no literatura, sino libros
enciclopédicos que generalmente coleccionaba mi familia del periódico
regional Vanguardia Liberal.
Mi infancia fue
tranquila pero había un tema particular que me inquietaba: el arte. Siempre
recordaba pedir el mismo kit de témperas, colores, marcadores que venía en un
gran portafolio. Creo que siempre tuve destrezas en las manualidades y en ese
sentido estético que hay tener al lograr ese tipo de proyectos. Una vez en el
colegio, aunque con instrucciones básicas y monótonas en las aulas siempre
destaqué como un estudiante creativo que pensaba fuera de las ideas
tradicionales. Incluso una gran amiga me dió el que ha sido el mejor de mis
cumplidos recibidos "Pedro, tú rompes esquemas". En ese entonces el
concepto del diseño y sus campos de acción, no eran claros para mí. De haberlo
sabido quizá otro sería mi sitio y condiciones en este instante.
A lo que voy es que siempre queda algo de nuestra infancia en nosotros. Algo intangible, algo que nos conecta con lo que fuimos. En Ho'oponopono (tradición hawaiana) el tema del niño interior [1] es una apología a una retrospectiva que nos cuestiona qué tan satisfechos estamos con lo que hemos vivido. El "artista" que fui no ha dejado de existir por un momento. Creo que cada idea académica y proyecto personal que emprendo deben tener esta visión artística que sigue tan latente.
¿Y si el artista está en mí, porque no dejarlo salir? Sería una pregunta
obvia con una respuesta casi que simple y concreta. Sin embargo, creo que soy
un hombre complejo en mi forma de pensar. Muchas veces me desgasto en
argumentos contra debates imaginarios que finalmente siempre termino descartando.
Yo soy un fiel creyente que la pandemia como evento social me hizo en potencia
una persona más tranquila, más reflexiva, pero mejor aún una persona con más
capacidad de ejecución.
Es por eso que finalmente y considerando que todos vivimos en un
mundo conectado, informado, y con las herramientas a la mano, debemos tomar
decisiones y dar primeros pasos con más seguridad. Que el objetivo sea
construir adultos (o en general cualquier etapa de la vida) con la convicción
de la felicidad como estandarte. Que si tenemos la posibilidad de entrar en un
"juego" de recuerdos, hagamos lembranza porque fuimos felices y que
nos hacía ilusión en la infancia. Es a través de lo esencial que encontramos la
plenitud en nuestras vidas. Siendo honesto entraré en meditación para
tomar la mejor decisión en mi vida. El afán nunca ha sido mi mejor aliado [...]
Pedro Hernández-Murillo
|
Versión original de Dumbo (1941) |
Referencias
lunes, 16 de noviembre de 2020
Pandemia: una oportunidad en medio del caos
“(...) porque la vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos.” José Saramago
Escribir para mí siempre ha sido un ejercicio complejo. Condensar el mar de ideas de mi mente en un texto se me hace un esfuerzo enorme. El viaje del Elefante [1] es la idea de varios años que me hacía eco y no lograba materializar. Siempre me he considerado un tipo con gran iniciativa; pero de "acabativa" [2] y paciencia, el universo me ha dado poco. Ante un evento coyuntural como el que vivimos en 2020, las emociones en todos se hicieron más latentes. Los estándares, los patrones, el ritmo parejo, lo preciso y lo definido, pasó a ser un mundo lleno de incertidumbre y caos.
Si algo tengo claro de mi
profesión es que los procesos químicos y en general cualquier aspecto de la
vida no es un modelo lineal. Incluso el tiempo, aquella variable tan relevante
en el diario vivir no es lineal. Habrá momentos de la vida en los que la
productividad y los resultados nos abracen. Otros momentos en que sentiremos
que la vida se nos pasa entre el ocio y la duda. Y es que sin lugar a
dudas: Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se
hace bajo el cielo. [3]
Aquellos que como yo hemos vivido
luchando una batalla diaria contra el tiempo y las expectativas, la vida nos ha
dado una enorme lección. El mundo paró y este impensado hecho ha sido el
detonante de muchas acciones en mí. Entendí finalmente que muchas cosas no
dependen de mí. Que el mundo ideal en mi cabeza es un imaginario y la realidad
es un montón de factores entrelazados que no puedo controlar. En mi situación,
siento que soy una persona afortunada al tener lo necesario para vivir en medio
de la dificultad. Y es en este momento que asumí la decisión de tener una
actitud más autocompasiva.
Acepté que las malas decisiones,
resultados y fracasos, aunque no son un producto entero del azar, son
eventos incontrolables para nuestra limitada capacidad personal. El
Universo, y es una palabra que menciono a diario, conspira a favor y en contra
en la vida diaria. Es ahí donde veo en la pandemia, la oportunidad de
reinventarme como ser humano. No con la visión simplista que seré "mejor
persona", por responder de forma básica a la pregunta de cómo me veo en el
futuro. Mi meta será la de ser una persona más coherente y auténtica. Aquello
que he soñado toda mi vida, aunque intangible en este momento, es y será el
motor de seguir adelante.
La pandemia supuso un reto para
mí: el del borrón y cuenta nueva; el de pasar la página. El de emprender un
nuevo viaje: El viaje del Elefante. Durante años me desgasté pensando un
título lo suficientemente poderoso y llamativo para nombrar este diario
abierto. Finalmente, encontré en mi autor favorito el ideal. Podría hacer todo
un ensayo de porque tanto simbolismo en una expresión tan corta. Sin embargo,
creo que aprovecharé otro espacio audiovisual para responder a esta cuestión.
Lo importante es que después de muchos años tomé el impulso de concretar este
proyecto. Este viaje tan personal, tan físico y espiritual, no será más
que la búsqueda de los sentidos como fuente del recuerdo. La memoria será un
baúl de sensaciones que me permitan conectarme con el momento presente: el aquí
y el ahora.
El placer de vivir será una
búsqueda diaria y sencilla, porque finalmente no hay mejor momento que el
que estamos viviendo justo en este instante. Porque así como el elefante, con
su amplia memoria y su inteligencia es capaz de desarrollar un sentido de
compasión por el otro miembro de su manada. Así, seré capaz de reconocer lo
humano y limitado que soy, sin ser excesivo en juzgarme. El duelo (tan propio
de los elefantes) será una etapa corta y necesaria de cada situación
difícil, porque sentir dolor es inevitable pero sufrir es opcional [4].
Finalmente, termino este primer
texto reconociendo que el comienzo de esta aventura, será una oportunidad para
ser testigo que nunca dejamos de viajar. Podremos ser limitados como seremos
humanos. Sin embargo, es a través de memorias, recuerdos, y relatos, que
como viajeros viviremos eternamente. Y parafraseando a Saramago, el objetivo de
este, El viaje del Elefante, será el comienzo de muchos otros más.
Pedro Hernández-Murillo
Referencias
[1] El viaje del elefante es una novela histórica del
escritor portugués José Saramago
[2] La “acabativa”: capacidad indispensable para la
innovación
https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4382217
[3] Eclesiastés 3:1
[4] "De qué hablo cuando hablo de correr" de
Haruki Murakami
Una luz que enciende en la oscuridad
" Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra eres tú". José Saramago Recientemente, la emocionalidad me ...
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