"La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva"
José Saramago
Después de un mes de haber comenzado mi trabajo como voluntario en la Fundación Montechico, soy un fiel testigo que las derrotas tienen algo más que positivo, nos preparan para saborear las mieles de la felicidad, aun así, cuando no todo sea perfecto. Después de años de luchas y decepciones creo que he encontrado mi lugar en el mundo. Tan cerca y a la vez tan distante. Mi lugar favorito en el mundo, Barichara, fue el sitio para ver desde hace ya unas semanas como mis sueños vuelven a renacer. Desde las cenizas, como el fénix. Barichara es un lugar mágico y como tal la magia puede nacer en este pueblo.
Estoy muy feliz,
porque encontrar un ser humano de la más alta fibra humana como Ángela, me da
la confianza para trabajar sin el miedo a ser censurado, a ser bloqueado, a ser
señalado. Ángela es una persona increíblemente maravillosa, con un espíritu
maternal que abraza y te da la sensación de protección. Estar junto a ella en
Montechico y todas sus ramas me da la esperanza de construir un mundo mejor y
aun mejor, hacerlo desde mi región.
Soy consciente
que soy una persona volátil en nivel de ideas, pero eso jamás ha implicado que
sea una persona dispersa y deslocalizada en encontrar las mejores soluciones
ante los problemas que se me presentan en la vida diaria a nivel personal y
como profesional. En la Fundación Montechico he encontrado todo el aval, para
que cada idea y pensamiento que tenga sea una realidad y se materialice. O al
menos sea escuchado de la mejor forma.
Tengo muchos
proyectos con la Fundación Montechico y también de forma individual. Y esa,
también es una felicidad. Encontrar el espacio y el tiempo para ser. El nuevo
lujo del que hablamos con Ángela, un lujo no materialista, sino basado en la
experiencia del buen vivir. Cada camino que no condujo a un buen término esta
finalmente convergiendo en esta maravillosa sensación de satisfacción que vivo
a diario. Y eso es un verdadero lujo para mí.
Queda la
motivación de ver que cada dolor que ha pasado en la vida, no es más que una
etapa de la misma. Así como el elefante hace duelos, así mismo los he hecho yo.
Porque soltar, no implica que el dolor sea haya ido, sino que lo veo con otros
ojos. Sentir dolor es inevitable, sufrir es opcional son las palabras que me
recuerdan a Jutta Battenberg, otra maravillosa mujer en mi vida. A seguir
adelante, porque el camino se abre para el viaje del elefante.
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| Foto: National Geographic |
